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Cómo la formación continua impulsa mejores oportunidades laborales en un mercado cambiante

El mercado laboral no se detiene. Surgen nuevas tecnologías, las profesiones se transforman y las nuevas competencias se convierten en requisitos casi de la noche a la mañana. En este contexto, la formación continua ha dejado de ser un valor añadido para convertirse en una necesidad real, especialmente para las mujeres, que históricamente se enfrentan a barreras adicionales a la hora de avanzar en sus carreras. La formación continua es, hoy en día, una de las vías más concretas para mejorar la empleabilidad y alcanzar puestos que antes parecían inalcanzables.


El peso de la desigualdad y el poder del conocimiento

Las cifras no mienten. Según el Foro Económico Mundial, las mujeres siguen ganando, de media, un 20 % menos que los hombres por puestos equivalentes. En Brasil, la desigualdad persiste incluso cuando se comparan profesionales con el mismo nivel de estudios. Pero hay un dato que llama la atención: las mujeres que invierten en el desarrollo profesional continuo tienen un 40 % más de posibilidades de conseguir ascensos en un plazo de dos años, según un estudio de LinkedIn Learning.

Esto no es una coincidencia. El aprendizaje continuo funciona como una herramienta de nivelación. No elimina todas las barreras estructurales —sería ingenuo afirmarlo—, pero amplía el repertorio, aumenta la confianza y hace que la profesional esté mejor preparada para competir y ocupar puestos que antes se le negaban.

El aprendizaje en línea exige algo más que acceso a Internet

Hay un aspecto práctico del que poca gente habla abiertamente: estudiar en línea también implica seguridad digital. Cuando una profesional accede a plataformas de cursos, inicia sesión en redes corporativas de forma remota o participa en seminarios web con datos confidenciales, la privacidad de la conexión es importante. Utilizar una VPN como VeePN es una forma sencilla de proteger la dirección IP y garantizar que las actividades en línea no queden expuestas, ya sea en casa, en una biblioteca pública o en una cafetería. Para las mujeres que trabajan a distancia o que realizan cursos en el extranjero, esta protección deja de ser un lujo y se convierte en parte de una rutina digital segura.

Habilidades que el mercado demanda actualmente

No todas las formaciones profesionales tienen el mismo valor. El mercado tiene preferencias claras, y comprenderlas es una parte estratégica del desarrollo profesional de las mujeres. Algunas de las áreas con mayor demanda para los próximos años son:

  • Tecnología y análisis de datos — La presencia femenina en el sector tecnológico sigue siendo minoritaria, pero esa brecha genera oportunidades. Las mujeres con habilidades en programación, ciencia de datos o automatización tienen una demanda altísima.

  • Liderazgo y gestión de equipos — Los cursos de liderazgo centrados en habilidades laborales como la comunicación asertiva, la gestión de conflictos y la toma de decisiones son cada vez más valorados.

  • Marketing digital y redes sociales — Uno de los campos que más ha incorporado a las mujeres en los últimos años, con salarios en progresivo aumento.

  • Idiomas — El inglés sigue abriendo puertas. El español, para quienes trabajan con Latinoamérica, también.

La buena noticia es que muchos de estos cursos están disponibles de forma gratuita o a un precio asequible en plataformas en línea. El obstáculo, en la mayoría de los casos, no es económico, sino el tiempo y la energía, recursos que las mujeres a menudo tienen que compartir con responsabilidades domésticas desproporcionadas.

Las redes de apoyo forman parte de la formación

Estudiar por tu cuenta funciona hasta cierto punto. Pero las mujeres que avanzan más rápido suelen tener algo en común: una red de contactos. Mentores, grupos profesionales, comunidades en línea, eventos de networking… Todo ello amplía el impacto de lo que se aprende.

Organizaciones como Women in Tech Brasil, el Proyecto Mulheres do Futuro e iniciativas de Sebrae centradas en el emprendimiento femenino ofrecen programas estructurados que combinan la formación profesional con contactos reales. No se trata de depender de terceros, sino de reconocer que el crecimiento profesional rara vez se produce en aislamiento.

Y aquí entra en juego otra dimensión práctica: participar en comunidades globales —foros internacionales, grupos en Discord, conferencias en línea— amplía enormemente el horizonte. Para ello, disponer de una extensión VPN, como VeePN, en el navegador facilita el acceso a contenidos y plataformas con restricciones geográficas. Esto ya es habitual en eventos o recursos educativos que tienen lugar fuera de Brasil.

«No tengo tiempo»: la objeción más habitual y cómo superarla

«La falta de tiempo es real. Pero el tiempo que no dedicamos a nosotras mismas suele ser precisamente el tiempo que pasamos estancadas».

Esta frase, atribuida a orientadores profesionales de diferentes países, resume bien la tensión que sienten muchas mujeres. La doble jornada —el trabajo formal más las responsabilidades domésticas— es un hecho documentado. El IBGE señala que las brasileñas dedican, de media, 21,3 horas semanales a las tareas domésticas, frente a las 10,9 horas de los hombres.

Pero el aprendizaje continuo no tiene por qué ser un curso de dos años. Puede consistir en:

  • Podcasts sobre desarrollo profesional que se pueden escuchar en el transporte

  • Módulos breves de 15 minutos en plataformas como Coursera, Alura o Duolingo

  • Grupos de estudio en línea que combinan el aprendizaje con la creación de una red de contactos

  • Programas de mentoría —muchos de ellos gratuitos— ofrecidos por organizaciones dedicadas al empoderamiento femenino

El formato flexible del aprendizaje digital es, en este sentido, un poderoso aliado para quienes no pueden hacer una pausa en su vida para estudiar.

Lo que dicen las cifras sobre el futuro

El informe «Future of Jobs 2023» del Foro Económico Mundial estima que el 44 % de las competencias laborales de los trabajadores deberán actualizarse en los próximos cinco años. Esto se aplica a todo el mundo, pero, en el caso de las mujeres, hay un factor adicional: sigue existiendo una infrarrepresentación significativa en sectores bien remunerados, como la tecnología, la ingeniería y las finanzas.

La formación continua no va a resolver por sí sola el machismo estructural. Pero aporta algo que nadie puede quitar: competencia demostrable. Y la competencia abre puertas que los prejuicios intentan cerrar.

Empieza desde donde estás

No existe un momento perfecto para empezar. El mercado laboral seguirá cambiando, y a gran velocidad. La mujer que empieza hoy con un curso de 10 horas va por delante de la que espera las condiciones ideales para dar el primer paso.

La formación continua no consiste en acumular certificados. Se trata de construir, de forma constante y deliberada, una versión profesional más sólida, más versátil y mejor preparada para lo que venga. En un mercado que cambia cada día, eso no es ambición, es supervivencia estratégica.